lunes, 28 de octubre de 2013

Nos hemos mudado: The Ratacol Project

Estimados seguidores y/o lectores. Por si hay algún despistado por aquí, hemos hecho algún cambio en este blog. Básicamente nos hemos mudado a www.ratacol.es, donde seguiremos con nuevos artículos.

Hemos dejado este viejo blog como recordatorio sin integrarlo en el nuevo por motivos de SEO y nostalgia. Así que el viejo blog de Ratacol se quedará para la posteridad. También hemos hecho alguna limpieza y veréis que desparecen artículos de proyectos como El Panfleto o el fallido portal The Ratacol Project 2.0.

Básicamente seguimos como al principio: un blog, varias secciones. El sello Ratacol era una buena idea pero al final fue exigente. La realidad nos ha puesto en nuestro lugar.

Así que ya sabéis, si queréis encontrar nuevo contenido, lo podréis hacer en www.ratacol.es

PD: Este es el viejo blog de Ratacol pero hay un blog pretérito, escrito entre 2006 y 2007 que fue borrado por un error técnico y humano. Lástima haberlo perdido en la noche de los tiempos digitales.

viernes, 12 de marzo de 2010

La excelencia de la sencillez


Hace tiempo que no honramos una memoria en este blog. Hoy era obligatorio. Miguel Delibes ha fallecido hoy y en estos momentos se le honra en Valladolid. Y en toda España por se uno de los más grandes escritores contemporáneos que encumbró el castellano y, sobre todo, honró la tierra y la realidad. Debería honrársele en todo el mundo por su aportación a esta lengua que compartimos 300 millones de almas.

Si el señor Delibes firmase hoy los miles de obiturarios que aparecerán en la red, en los periódicos y en todos los canales de comunicación existentes, lo haría probablemente de esta manera: "Con afecto. Miguel Delibes". Su concisión era su virtud. La concisión nacía de su condición Castellana, en el sentido más espartano de la palabra. Siempre fue de Valladolid, siempre de Castilla y León. Siempre del campo. Y sus palabras nacían de esas raíces que penetraban en la tierra sobre la que sustenta todo lo que nos rodea.

Periodista, novelista y académico, contador de historias verdaderas, cercanas y reales. También, extraño en esta tierra tan mal pagada, reconocido en vida, admirado y fuera toda controversia. Miguel Delibes y su pluma dejaron rotundas obras de arte en castellano para disfrute y reflexión de todos.

Inició su andadura literaria de la mejor manera posible: "La sombra del ciprés es alargada" fue una necesidad existencial y personal, pero también puso en la palestra a un novelista único. Y joven. Lo que aún más le engrandece. En estos últimos 60 años ha ido desgranando, con su concisión y rotundidad, obra tras obra de casi obligada lectura: "El Camino", "Las ratas", "Cinco horas con Mario" (hito en la cultura española), "El príncipe destronado", "Los santos inocentes" y un largo etcétera de obras de arte.

Pero la grandeza de Delibes no reside en su magnífica e irrepetible obra, sino que reside en su amor por la sencillez, por su vida tranquila. Desde luego no es un aristócrata de la lengua como otros de sus contemporáneos, Camilo José-Cela, sino que en su sencillez radica su grandeza. Amaba la caza, el campo, la naturaleza, el pueblo, el cine y sobre todo la familia.

Era una persona más y un escritor único.

jueves, 11 de marzo de 2010

Semos digitales

Los apuntes de la carrera de periodismo del año 2000 rezaban así: "El 31 de marzo de 2010 llegará el apagón analógico". Terribles palabras, ni las profecías mayas podían igualar el terror del día que la televisión evolucionaria, como lo hizo Bowman, en un ser superior, en un hijo de las estrellas.

El terror, el verdadero pavor, ha llegado por fin. Todos somos digitales, estamos antenizados y nos hemos apagado analógicamente. Lo que significa la proliferación de canales de televisión infames, situados casi siempre del 20 o 30 de nuestro mando. Su contenido suelen tertulias de tenendicas bastante conservadoras, series del año de la polka y teletiendas de baja estofa donde Chuck Norris luce abdominales. El futuro ha llegado. Antenizate!!!

La pelea, triste pelea por otro lado, está en el dominio del canal 7 y el canal 8. Quien domine esos canales, dominará el mando a distancia, olvidando que las teles suelen encenderse por la 1 por siempre jamás. Las autonómicas emprenden campañas por este número, los canales de los mayoritarios, Neox, Nova, Tetacinco2, The Other, luchan por estos números. La revolución digital, basada en el 0 y el 1, tiene su campo de batalla en el 7. Incruenta lucha.

Mientras los pobres diablos analógicos hemos tenido que invertir en tecnología, no amigos en España no es gratis, para poder acceder a esta maravilla de maravillas. O sea para ver los seis canales de toda la vida, y luego decidir a quién cojones ponemos en el 7. ¿Qué fue de aquellas esperanzas de una televisión libre, segmentada, de calidad y para todos los públicos? Bueno hermanos, eso cuesta dinero y las teles ni lo quieren pagar, faltaría más, y nosotros, pueblo soberano, tampoco.

Así que nos quedamos como estábamos. O peor. Mucho peor. Una tele pública empobrecida y parcheada como un quesito grullere. Una tele privada que vuelve a tu origen, tetaaaaaaaaa y culoooooooooooos, otra empobrecida que se vende al mejor postor, otra que si va ni viene y otra que da risa y no precisamente porque la dirija un payaso profesional. Las autonómicas convertidas en feudos partidistas, las cadenas "hermanas" que simplemente repiten los mismos programas a otras horas o se empeñan en sacar del armario series infames de tiempos pretéritos y cadenas de basura vomitada contra los gobernantes que no han querido darles un canal en abierto. Más teletiendas. Basura. Digital.

Malos tiempos para la lírica analógica.

miércoles, 10 de marzo de 2010

El mundo laboral

Primer día de trabajo: "Coge y vete a La Felguera. Hubo una explosión con muertos. Allí te dirán que tienes que hacer." Días de hospitales, tanatorios y funerales. Un buen comienzo.

En fin que hoy hace cinco años se inició mi andadurá profesional. Cinco años no son nada, pero sin duda parecen un mundo, día tras día, semana tras semana, mes tras mes. La verdad es que he tenido bastante suerte porque he podido vivir bien haciendo cosas que me gustaban. Incluso en los últimos y tumultuosos tiempos en la capital del reino de España.

Anécdotas, como todo el mundo, las que queráis. Para bien o para mal por supuesto. También, supongo que esto va con el oficio, he visto bastante mierda y muertos. Me he tragado peroratas de políticos y también he conocido a auténticos gilipollas.

Evidentemente el Ranking de los gilipollas lo tienen los jefes. Indudablemente (no impepinablemente). He tenido un puñado, oficiales y oficiosos, de distinto rango y categoría: ratas infectas, pasotas insufrible, trepas, desquiciados mentales y sin duda auténticos hijosdeputas, por no decir tontosdepolla. Siempre hay justos en Sodoma, he tenido un par de ellos (sólo dos) auténticamente geniales y gracias a los cuales estoy aquí. Ahora que soy medio jefecillo, o eso pone mi tarjetita, espero ser de los segundos y no de los primeros. Después de todo sólo uso el bate en situaciones justificadas.

Pero más allá de los jefes, ojo con la ración de peloteo que os voy a endiñar, las verdaderas joyas estaban y están a mi lado, los compañeros de redacción y oficina. También me he econtrado con un par de auténticos capullos, pelotas e incluso chivatos de la más selecta categoría. Esos a los que te gustaría meter en un saco y golpearles contra una pared de hormigón hasta que fuesen pulpa sanguinolenta. (El Dios de la Guerra ruge en mi interio, ya sabéis de que hablo).

No obstante, la mayoría, por no decir la totalidad a la enmienda, son gente genial, de puta madre. Grandes trabajadores pero mejores personas. La fortuna me ha hecho encontrarme con amigos de verdad bajo los halógenos de las oficinas. O más que amigos. O más que más que más amigos. En ese sentido debo dar las gracias a quien quiera que lleve los mandos de este mundo porque he sido bendecido con una red de compañeros/amigos espectaculares. He aprendido muchísimo de ellos y me he divertido, lease emborrachado, muchísimo con ellos. También espero que se acuerden de mi, no quiero verme obligado a sacar el bate de nuevo, al menos hoy.

El balance de este lustro, que curiosamente se inició el día que el Madrid perdió contra la Juve, es más que positivo. Pero en el fondo hay algo que no va. Que no funciona. Que no encaja. Todo este texto puede parecer sonrisas y alegría, felicidad ante la gente que ha conseguido dignificar el acto de trabajar, acto obsceno y matador donde los haya. Pero no es así. Es muy triste que de todo lo que pueda contar de cinco años en el tajo, si se puede decir tajo a estar delante de un ordenador durante horas, sea que me he encontrado con buena gente.

Es bueno, pero no suficiente. Detrás de esta afirmación se esconde una realidad. Cinco años trabajando en algo vacío y carente de sentido para mi. Algo que no me importa, que no me hace ser yo mismo, que sólo sirve para minar mi forma de ser y destruir los sueños y promesas sobre los que se construyó todo.

Una realidad incómoda ciertamente, saber que durante cinco años seguidos no has hecho nada de lo que querías salvo contadas excepciones, saber que no te gusta lo que haces pero que tienes que hacerlo por cojones día tras día, y también estar absolutamente seguro de que los vas a seguir haciendo hasta el fin de tus días. Cuando no te quede más que ver la lluvia por la ventana y los días pasar.

Eso es el mundo laboral.

lunes, 8 de marzo de 2010

Hollywood se rinde a la calidad

Avatar, el cuento de Pocahontas revestido por potente tecnología 3-D, no pasará a la historia de los premios. Los Oscar, esa ceremonia que dice lo que es bueno y malo en el mundo del cine como si fuesen niños pequeños, han determinado que una película sobre soldados en Irak es mejor que la cinta de James Cameron sobre fantasías interplanetarias de final feliz.

Por mucho que haya gustado Avatar y por muchos puntos fuertes que tenga, que los tiene, no había que ser muy listo para ver que En tierra hostil es mejor película. En todos los sentidos. Avatar es un prodigio técnico pero poco más. Quizás aturda al espectador medio pero desde luego no es un hito más que por el uso de la tecnología. Y ya sabemos que pasa con la tecnología, siempre se supera.

Así que la apuesta por la calidad da por cerrado un año 2009 bastante jugoso en el cine, aquí y allá y da entrada a una década que parecía bastante sombría. Las productoras han asumido que la piratería, o contenido libre, es un mal con el que han de convivir y han empezado a trabajar de verdad para conseguir superarlo. Es decir, han empezado a invertir dinero para tener más ganancias. Dejar de vivir del cuento vaya. Y para eso tienen que contar historias que atraigan al espectador a la sala. Pueden aderezarlas con ruido, imágenes y espectacularidad, o simplemente de crudeza y realismo, pero tienen que dar algo más para que se pague una fortuna para ir a las salas.

Aparte de la lucha por ser la mejor cinta de la noche, hay un par de rincones que quizás hayan quedado olvidados pero que no lo son. El reconocimiento al trabajo de Jeff Bridges, que durante años ha liderado un movimiento ajeno a Hollywood y en parte ha cambiado esta mastodóntica y extraña industria. Y el reconocimiento a UP, sin duda una joya, cuyos primeros quince minutos deberían ser guardados y preservados como un tesoro. Eso es cine. El mejor cine jamás hecho.

La decepcionante y cansina Malditos Bastardos de Tarantino se llevó lo que merecía. El premio para la interpretación de Christopher Waltz y su comandante Hans Landa. Otra joya para el recuerdo.

En general la calidad de los premiados es sobresaliente por lo que parece que desde la meca del cine han decidido respaldar, por una vez, el buen cine.

PD: Aunque La Dama y la Muerte no se llevó el premio, hay que decir que competía con Logorama, extremadamente buena.

viernes, 5 de marzo de 2010

Sobre Toros



En primer lugar quiero decir que a mi me gusta los toros…. Bien, ya me habéis llamado fascista, ya habéis mentado a mi madre, ya me habéis escupido y menospreciado y os habéis revolcado por el suelo embadurnados de algo que parece ser sangre. Ya habéis hecho las paces con vuestra doble moral. ¿Nos sentamos a hablar o vais a seguir dando voces? Si no quieres razonar, me das la razón. No espero que lo comprendas, después de todo, tus causas son nobles. Todos somos hijos del viento.

No voy a defender el toreo o su abolición. Si alguien quiere argumentos de peso y enjundia que se lea las intervenciones de los ponentes que acuden al parlamento Catalán ante el intento de su prohibición en aquellas tierras. A favor y en contra, o en contra y a favor depende de cómo se mire, hay intervenciones magistrales. Un debate de primer orden. Lástima, de verdad, que se malgaste tanto talento argumentativo, de lo poco que nos queda en la república eurobananera de España, en un debate de tan poca importancia para la mayoría. Lástima. O quizás sea lo más lógico visto lo visto.

En el encuentro bajo la senyera han salido a la palestra una serie de argumentos y consideraciones sobre la Lidia que es conveniente repasar. Como todo buen debate, las ideas presentadas se han convertido en un laberinto lógico por el que es muy complicado deambular, pero también muy apasionante. Siempre que no seas político y sepas pensar independientemente.

IDENTIDAD NACIONAL

No seamos obtusos. Aquí lo que subyace es la ola de independentismo catalán que alimenta y apoya este movimiento. Los toros les importan una higa, no a todos pero si a los que dirigen a las huestes. Lo que realmente interesa es separarse de España de alguna manera. Los toros son malos, a los españoles les gustan los toros, los españoles son malos, Cataluña no es España ERGO somos buenos porque no nos gustan los toros como a los españoles.

Puede parecer pueril y simple, lo es. Pero es real. Todas las cuestiones que se debaten en el Parlament se supeditan a esta. La identidad nacional catalana frente a la española. Por este motivo aquí entramos en arenas resbaladizas, como en todo el debate por supuesto. Las señas de identidad de una región, no nación, son irrenunciables. Pero, y aquí vierto opinión propia, ¿hasta que punto son distintas a las del resto de la nación, ahora si, en la que se ubica?

Dicho en fino, ni a todos los españoles les gustan los toros, ni todos los catalanes lo rechazan. Por eso, identificar la Fiesta, uso su nombre a modo de sinónimo, con aspiraciones nacionalistas pueblerinas es un acto infame. Igual de infame que aprovecharse de las personas que de verdad creen que todo esto es una barbarie y quieren abolirlo por el bien de la humanidad, todos hijos del viento. También ellos tienen un poco de culpa por ser tan ilusos pero que le vamos a hacer, están demasiado ocupados corriendo desnudos por estafeta para darse cuenta de la manipulación.

Por otro lado el toreo, al contrario de lo que se piensa en este país de analfabetos, no es propio y exclusivo de España. Portugal, a su manera hipócrita, y Francia, sobre todo el sur, son bastiones de esta actividad. Por no decir los primos sudamericanos. Vincular la muerte del toro a España es ridículo y falaz. No es la única estupidez que nos encontraremos en le debate.

LA LIBERTAD

Este tema es bastante demagógico pero no por ello menos cierto. ¿Qué es la libertad? ¿Hasta dónde llega? Cuestiones altas que ni un político, ni un hijo del viento ni un ganadero pueden contestar. O quizás si.

Para empezar todos tenemos derecho a expresarnos libremente y el deber, si deber señores, de respetar las opiniones del otro. Todo ello en los límites del sentido común, común señores, y la legalidad. Es extremadamente fácil entender este concepto pero inusualmente difícil aplicarlo.

Los antitaurinos son bastante ruidosos. Es una estrategia loable, efectiva y con resultados. Aún cuando no sirva para mucho. Por la “típica” estampa de jóvenes lozanos corriendo embadurnados de sangre por las calles de Pamplona, tenemos emisiones televisivas de los encierros durante otros diez días. Por cada rifirrafe a las puertas de la plaza, tenemos las andanzas de Rivera Ordoñez en los programas de televisión. Por cada nota publicada en un diario, tenemos una sección de Toros completa. No se hasta que punto su estrategia sirve, la verdad.

En medio de su griterío suelen olvidarse de algo bastante importante: el respeto a la opinión del otro. Es decir, la libertad. Porque a fin de cuentas tu propia opinión no sirve de nada si no dejas al otro emitir la suya, reflexionar sobre ella o, llegado el caso, cambiarla si fuese menester. No es un concurso de voceros. Es un ejercicio de inteligencia.

En el otro lado ocurren tres cuartos de lo mismo, lo que indica que somos todos la misma mierda con distinto nombre, ante la falta de respeto y el desprecio ante una posición que es tan respetuosa como cualquiera. Ambos fondos son respetables, las formas no.

Un último punto en este sendero del laberinto taurino, no por ello el menos importante, es que en este santo país de ladrones y bastardos, cada uno puede hacer lo que quiere. Si alguien quiere vivir del toro, ¿por qué han de los políticos prohibirle esto?, si una persona disfruta en el albero ¿están lo suficientemente legitimados los políticos para mutilar sin preaviso su libertar? Si dejamos manifestarse a los hijos del viento, por qué hemos de machacar a los que llevan estoques. ¿No somos iguales?



LA MORAL

Puede parecer terreno resbaladizo pero no lo es si somos listos. En primer lugar nadie, salvo uno mismo y por supuesto Dios, o quien maneje este barco, puede emitir juicios morales sobre otra persona. Ya sabéis a que me refiero: quien esté libre de pecado que tire la primera piedra, la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio, etc, etc.

Decir que alguien a quien le guste el maltrato animal es mala persona es tan cierto como simplista. Decir que ver el sufrimiento ajeno está mal también es fácil, evidente e incompleto. El toreo, una opinión personal, no es maltrato animal. No es lo mismo que darle la patada a un perro, meter a un gato en un saco y reventarlo contra una pared, o coger a un caballo y destriparle en vida. No es eso. Para mí la muerte del toro está en el mismo nivel que la muerte de un cerdo, de una gallina o de un conejo, a los cuales yo degollé a docenas en mis años mozos y vaya si sufrían los cabrones. ¿Soy un monstruo por ello? Lo dudo mucho.

Bien, reconozco que mi argumento aquí es poco sólido y difuso, porque lo que para mi no es maltrato para otro si puede serlo. ¿Dónde está el límite? ¿Se puede legislar? ¿Prohibiéndolo conseguimos acabar con ese maltrato? Es posible, o no. Desconozco los mecanismo que llevan a una ley a ser humana, inhumana o simplemente adecuada.

Pero l o que tengo muy claro es que la bajeza moral de un país, de un pueblo o de una persona no se mide únicamente por su actitud con los animales. O mejor, con la muerte de los animales, porque hay que tener en cuenta su trato en vida. La moral, aparte de ser juzgada por instancias superiores a nosotros, no es tan simple. Y desde luego no es colectiva, sino individual.

Por supuesto pasaremos por alto las comparaciones con ablaciones, esclavitud y otras gilipolleces por el estilo.


LA CULTURA

La Lidia es un arte. O al menos así está reconocido por las autoridades españoles que conceden las medallas de las Bellas Artes a toreros. Así está concebido por muchos escritores y otros artistas y así es visto por muchos, incluso los que por posiciones ideológicas estarían cercanos al viento. Cuando el albero se tiñe de rojo carmesí las sensaciones que provocan en muchos son más intensas que un cuadro de Velazquez por ejemplo (toma sacrilegio por la patilla que me he metido).

O no lo es. Porque quizás matar a un animal, de manera más o menos noble o innoble, no tiene ningún goce estético, espiritual o de ocio. Quizás sólo sea una barbarie más o una forma de diversión baja. Como ver a 21 tipos dando patadas a un balón o como admirar a un joven que ha superado las dificultades para convertirse en ídolo de masas por meter un balón en un cesto.

Seamos justos. Definir el arte, sobre la marcha, es muy difícil. Vayan a ARCO y flipen en colores. ¿Eso es arte? Si y no. ¿El toreo es pues arte? Si y no. De nuevo todo está en la estética y la percepción individual.

Pero de ahí a decir que los toros no son cultura ni forma de vida, hay un mundo enterito. Parte de nuestra cultura, aquella que la gente desprecia porque es cañí, se fomenta en el folclore de los toros y aledaños. Es una realidad. Si la industria turística españole fue, que no es por incompetencia de todos una vez más, una de las mejores del mundo ha sido sin duda gracias al sol, el vino, el jamón (de animal muerto) y del toro. No hay otra realidad. La cultura ganadera, la cultura del señoreo y del abolengo, la cultureta de famoseo y en general un sustento muy importante del mundo cultural español (incluyendo escritores, pintores y filósofos) es sustenta en el bravo animal de lidia.

Quizás sea porque el combate en el albero despierte en nosotros atávicos instintos, a favor y en contra pero viscerales que nos llenen ese pequeño espacio que necesitamos para ser nosotros mismos. Quién sabe. Lo único cierto es que hay una cultura en torno al toro bravo, lo que nos lleva a

LA ECONOMIA
Aquí no hay duda. El mundo del toro mueve dinero, muchísimo dinero y da de comer a muchos. Ricos y pobres, caraduras y necesitados, currantes y maleantes, pero en torno al estoque de muerte hay muchísimos millones de euros. La polémica por este punto esta servida en el sentido de que se puede reducir al lucro total por el sufrimiento y muerte de un animal.

Lo que quizás no se ve, o no se quiera ver, es todo lo que hay detrás: fincas ganaderas (humedales que serían pastos de pisos si no fuese por esos toritos), años de cuidados, de trabajo, de inversión. Probablemente no haya nadie más interesado en el bienestar, hasta el final, de sus animales que el que tenga dinero metido.

Intereses personales a parte hay mucho dinero y familias jugándose el jornal en este tablero de intereses políticos. Por no decir la industria, de las poquitas que tenemos en nuestra piel de toro (¿cómo nos llamaremos, piel de hijos del viento?) que funciona.

Hay que saber la realidad, en cuanto tengan dificultades, los ganaderos se irán a otros pastos más húmedos con sus reses. Seguro que Francia no les escupe a la cara, Francia, ese referente moral y cultural para España.

EL BIENESTAR ANIMAL
Aquí, tampoco hay duda. El toro sufre. ¿Cómo no ha de sufrir si ha nacido para ello? El punto en el que todos, aunque no lo parezcan, están de acuerdo, es en el de la humanización del festejo. Sobre todo en plazas menores. Se cometen muchísimos agravios contra estos animales que deberían ser controlados por veterinarios o por autoridades. Por supuesto.

Pero creo que es iluso comparar a que se arroje una cabra de un campanario o a que una turba lancee a un toro aturdido en un bosque, que el hecho de que se suelte a un bravo en una plaza, se le claven dos banderillas, se le pique para incitarle y al final se combata con él hasta la muerte. ¿Han visto como lucha contra su destino? Animal nacido para morir así, le privamos esa muerte, le privamos su existencia. Esto es personal, of course.


La complejidad del tema, como han podido observar, es extraordinaria. Personalmente a mi me gustaría que mi hijo pudiese disfrutar de una buena tarde en las Ventas, o una mala si hay gin tonics de por medio. Me gustaría que no se perdiese esa vena cultural tan nuestra y que dentro de unos años no se escondiesen los cuadros de Goya por maltrato animal. Y sobre todo me gustaría que los hijos del viento… bueno eso no lo digo.

Ole.

jueves, 4 de marzo de 2010

Cortina de Humo


TVE no tiene publicidad. Qué alegría y alborozo. Ahora tenemos la televisión que nos merecemos. Excepto por un pequeño detalle, la televisión pública en España se derrumba a marchas forzadas y no parecemos darnos cuenta. O no nos dejan verlo por la espesa cortina de humo que se ha formado en torno al tema de la publicidad.

Aunque para el espectador medio el primer año de tele sin publicidad va a ser una maravilla, porque no te chupas los anuncios y la programación sigue siendo la misma. Bien. Pero cuando se acabe el bote ¿qué pasa? Os lo digo ahora mismo: los pescadores se van a dónde hay barcos de peces. Y los peces están donde hay dinero. Por mucho share o audiencia que acumule Águila Roja da un poco igual, porque los ingresos son estándares y los beneficios igual. Es decir que la producción es estandar. Donde hay dinero y oportunidad allá van los buenos. Joaquin Reyes y su compañia surrealista ni se lo han pensado. Mira quién baila tampoco. La Señora ha muerto. A ver cuanto dura Anne Igartiburu dando la pelma.

Pero aún hay más. Hace unos años RTVE pasó una reconversión brutal levemente solapada por unas oposiciones para renovar al personal. Aparte de la pérdida de conocimientos y de capacidad de los profesionales que se tuvieron que ir, José Angel de la Casa por ejemplo, supuso otro movimiento más grave para una tele pública: la apuesta por la producción exterior.

La producción exterior no es mala, pero cuando una tele se queda sin recursos de golpe y porrazo, por recursos me refiero a ingresos publicitarios, de nuevo nos encontramos con serias reducciones en la calidad de lo que vemos. Y si no, al tiempo. Ahora mismo las series de producción ajena le cuestan a la televisión estatal un hígado. Y claro, encima nos sacan basura como Águila Roja. Por otra parte la falta de ingresos les impedirá mantener las licencias de grandes eventos deportivos u otras cosas.

Total que al final la calidad bajará tanto que ya nadie verá la tele pública que no podrá invertir sus ingresos fijos en producción ajena y su producción propia estará mermada porque los profesionales se habrán ido.

Pero está bien porque no hay publicidad. ¿verdad?